2020 y la Vida que debe madurar sin perder la inocencia del amor

2020 y la Vida que debe madurar sin perder la inocencia del amor
Que este año lleguemos sanos y salvos al año que viene

jueves, 16 de septiembre de 2010

¿La revelación o el misterio?

A veces es más misteriosa la revelación que el misterio. Por eso también revelar es mitificar. Más digo callando; diciendo callo la mayor parte de las cosas. 


Un silencio continuo no es misterioso, sólo es plomo y tedio.

El misterio es algunas palabras, no todas. Pero tampoco ninguna. 

También es misterioso un largo poema, pero, ¡qué misterio es dar dos palabras y decir, por ejemplo, M’ilumino d’inmenso (me ilumino de infinito), como dice a veces Ungaretti.Se parece de todos modos al azar (Dios y el azar), que navega y trae especies preciosas a la arena: una moneda de oro porque se hundió un barco hace 200 años y hubo diecisiete tormentas -fatales pero azarosas 

También estamos hechos de azar. Los hechos de nuestra vida son como la moneda que los naufragios y las tormentas arrojan o no arrojan sobre la playa. Los libros, las visiones, son como la moneda o no-moneda. 

Filtrar la realidad de su hojarasca para que en lo escrito lo que se muestre sea intenso (De la realidad virtual y el principio de realidad psíquica).


Pequeño relato, supuestamente escrito por la niña que fui

La hora de la siesta

La loca hora de la siesta

cuando se oyen los pasos

y el corazón está con su fantasma.

A la noche y con rayos, todo negro como el vestido de terciopelo de mi mamá, todo furioso y tempestuoso y con silencios y ruidos repentinos, quisieron hacerme creer que brotan los fantasmas.

No digo que algunas veces no sea así, a cualquier hora, cualquier día, pueden aparecer, pero porque soy chica -parece ser que hay un momento en la vida de los adultos en que ellos olvidan para siempre determinadas cosas de cuando fueron chicos- sé perfectamente que la hora propicia, que la hora redonda que los deslumbra y los atrae es la hora de la siesta.

Cualquiera estará de acuerdo conmigo si es un niño y ha pasado alguna temporada con primos, en el campo o en una quinta, como yo. Casi puedo decir que los fantasmas de la siesta son fantasmas de campo, terriblemente tímidos y frecuentes, serviciales a veces y muy buenos jinetes.

Un día estábamos en la galería de la casa-quinta de mi tío María Isabel, Valeria y yo jugando a las cartas cuando yo dije: “corto”, y en ese mismo momento Valeria, que era la más pequeña, pegó un grito espantoso y se puso a llorar. Isa y yo supusimos que era por el diente flojo, que se le habría caído.


Hacía unos días que andaba con el problema y era el primero, por lo demás, así que, bastante mayores que ella, la comprendíamos, aunque de vez en cuando nos hubiera gustado darle un tirón y arrancárselo de repente, de cuajo, de inmediato.

Pero era la hora de la siesta, la respetable hora de la siesta en verano, en el campo.

Venía desde afuera un calor embalsamado con perfume de miel y de limones: era agridulce por lo tanto el calor, daban ganas de asaltar la cocina y comerse lo que sobró del postre, revisar los objetos de un viejo cajón, mirar las fotos de un álbum polvoriento y bastante prohibido porque se desintegraba de sólo tocarlo, jugar con la caja de herramientas tan anaranjadas y brillosas, y al momento daban ganas de no hacer nada de esto, ni siquiera de jugar a las cartas.


Venía desde adentro el silencio fresco de las casas de campo ventiladas anticipadamente para poder dormir la siesta, luego encerradas en la mayor oscuridad; y pequeños silbidos y ronquidos a coro, apagados por las puertas añosas bien cerradas.

Valeria dijo algo que no alcanzamos a entender primero, y que después pudimos, aterrorizadas, traducir:

“Me miró, me miró desde afuera y se llevó mi diente”.

sábado, 11 de septiembre de 2010

La Paloma demencial

Borges

Me pregunto si él estaba allí, si yo estaba allí, si conversamos, si aquella vez, antes, cuando yo tenía 17 o 18 años, rocé su traje.

¿Cómo puede existir un amor así, sin sexo, sin deseo, sin que el destinatario lo conozca, pero apasionado, total? 


Me parece que de esta manera aman a Dios los místicos. Cuando se habla de Borges , o cuando en mi trabajo de correctora me toca algún ensayo que lo nombra, siento como si mencionaran a mi hijo, a mi hermano, a mi padre, a mi amante, a alguien tan familiar y tan querido, pero que debo mantener en secreto. 

¿Cuál es la cuestión? ¿Borges es mío? Seguro me están diagnosticando -locura-, pero, absolutamente, Borges es mío.

Cuando lo leo, y leo una de esas frases en las cuales está todo su humor, su ironía perfecta, siento que es un juego para mí, un código que sólo él y yo compartimos. Y me río como de una danza particular que disfruto, un misterio de amantes. 


¿Puede estar muerto quien está tan vivo que parece salirse de sus libros, emerger de sus frases con una carcajada, con aquella sonrisa tan fresca, tan hermosa en aquella cara que nunca pude ver como la de un anciano ciego?


El café

Siempre ando buscando algo más en el café. Su olor me promete tanto. Preparar el café pensando en que voy a tomármelo es una fiesta. Lo hago como un regalo que me hago a mí misma, aunque sepa que después, quizá, no estoy segura, me hace mal.

Aunque cuando lo tomo, cada vez, la decepción es mayor. No es posible beberse el aroma, y éste se diluye en el líquido.

Nada me hace desearlo más que pasar por una cafetería y sentir su perfume. Me digo: aquí está el café que yo estaba buscando.

Pero si entro, y lo pido, siempre es más o menos lo mismo, agua marrón en donde sopla una vaga estela, un rastro, una sospecha, de aquel increíble aroma.


Aunque cuando lo tomo, cada vez, la decepción es mayor. No es posible beberse el aroma, y éste se diluye en el líquido.

Nada me hace desearlo más que pasar por una cafetería y sentir su perfume. Me digo: aquí está el café que yo estaba buscando.


Pero si entro, y lo pido, siempre es más o menos lo mismo, agua marrón en donde sopla una vaga estela, un rastro, una sospecha, de aquel increíble aroma.

Lo -o la- gay

Más allá de cualquier coyuntural naturalización del tema -matrimonio gay, etc.-, nada excita tanto el interés de las mujeres como una conversación sobre los gays.


Perdón, no sobre los, sino sobre las gays. Es curiosísima la conclusión que podría extraerse de esto, pero… estoy muy cansada sobre el tema…

Sé cómo miran las mujeres cuando descubren que alguien lo es; miro cómo las miramos.

y nos dan cierto asco, sierto asquito que no puedo describirlo con palabras.

El vientre de la Tierra

Veo a la Tierra como a una mujer enorme y milagrosa. Y a veces es cruel.

En su vientre el fuego se convierte en piedras preciosas el color destella en la negrura, es un vientre maternal, y una tumba. Siento que la Tierra es sagrada, es una diosa que llama por su nombre a los que elige. 

Y que a los treinta y tres mineros a quienes cuida y a quienes sepultó, los convocó uno a uno de ese modo. Al número 34, quién sabe por qué, lo dejó ir… Estoy segura de que esos mineros están aprendiendo una lengua nueva, lengua de las entrañas, lengua del amor.

Volverán sabios esos 32 hijos de Chile y el hijo de Bolivia.


Les envío uno de los cuentos más mágicos del mundo, relativo a una mina y un minero. Pertenece a Johann Peter Hebel:

Inesperado encuentro

“En Falun, Suecia, hace ya más de cincuenta años, un joven minero besó a su joven y bella novia y le dijo: ‘El día de Santa Lucía nuestro amor será bendecido por la mano del sacerdote; y entonces seremos marido y mujer y nos construiremos nuestro nido, nuestro propio nido’. 

‘Y en él habitarán la paz y el amor -dijo la hermosa doncella, sonriendo dulcemente-, porque tú eres mi vida, y sin ti antes quisiera yo estar en la tumba que en otro lugar.’

“Pero cuando, poco antes del día de Santa Lucía, el sacerdote había preguntado por segunda vez en la iglesia si nadie sabía de algo que pudiera impedir la unión matrimonial de los novios, se presentó la muerte.

Porque cuando a la mañana siguiente el joven pasó con su negro traje de minero por la casa de ella (el minero siempre lleva puesto su hábito mortuorio), tocó todavía una vez a su ventana y le dio los buenos días, pero ya no le volvió a dar las buenas noches.

 

Nunca regresó de la mina; y esa misma mañana, en vano orló ella con rojo listón el negro pañuelo que él debía llevar el día de la boda, sino que al ver que nunca más volvió, guardó el pañuelo y lloró por su amigo y no lo olvidó jamás.

El rey Gustavo de Suecia conquistó la Finlandia rusa; comenzó la Revolución Francesa y la larga guerra, y a su vez bajó a la tumba el emperador Leopoldo II.

Napoleón conquistó a Prusia, y los ingleses bombardearon Copenhague, y los labriego sembraban y segaban. El molinero molía, y los herreros forjaban, los mineros cavaban en busca de veneros en su subterráneo taller.

LA MADRE DE LOS IDIOTAS ESTA SIEMPRE EN CINTA

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Perdedores






Inadmisible: los K pretenden destruir a toda la prensa libre para que sólo quede El Argentino.


La intolerable avanzada del Gobierno sobre los medios independientes revela que el matrimonio presidencial está dispuesto a todo con tal de silenciar las voces disonantes con su proyecto de poder.

De continuarse en este camino, los medios que han hecho de la libertad de expresión y del compromiso con la gente su única bandera están destinados, más temprano que tarde, a perecer.

Muchos creen que, con este panorama, los únicos medios que habrán de pervivir serán El Argentino y la revista Siete Días, ambos sospechados de tener alguna simpatía por el oficialismo.

¿Cómo hay que enfrentar este atropello? ¿Los argentinos deberían movilizarse cacerola en mano?

¿Habría que armar un vocinglero frente común con la Mesa de Enlace y con otros sectores garcas del país para que el poder escuche y recule?

¿Habría que matar a alguien?

No hago otra cosa que pensar en ti

Por alagarte y para que se sepa tome papel y lapiz y esparci las prendas de tu amor sobre la mesa, buscaba una canción y me perdí en un monton de palabras gastadas. No hago otra cosa que pensar en ti y no se me ocurre nada.

Enciendo un cigarillo y otro más, y otro más. Un día de estos he de plantearme muy seriamente dejar de fumar con esa tos que me entra a levantarme.

Busque mirando al cielo inspiración y me quede colgada en las alturas por cierto, al techo no le vendria nada mal una mano de pintura.

Estoy cansada de buscar, algun lugar encontrare. Estoy mal herida, estuve sin saber que hacer en algun lugar te espero.

Estoy cansada de esperar pero igual, igual no tengo a donde ir. Ayer la tormenta casi me rompe el corazón pero igual te quiero.

A LO MEJOR RESULTA MEJOR ASÍ.

Soy lo más lomás de samora

"Fun, sensual, insolent." Miuccia Prada's prescription for Miu Miu's Resort collection nailed its naughty little heart. The clothes were inspired by lingerie shapes and lingerie fabrics like crepe de chine, satin, and sable, but there was another story, too.Prada's undying reverence for Yves Saint Laurent is a strong strand of her design DNA, and there were echoes of YSL's notorious 1971 collection, the one that was scandalously inspired by the shady ladies of Paris in the early 1940's.

That old-time raciness was reflected in the "come hither" neon brightness of Miu Miu's color palette, carried over into armfuls of bracelets, and prints of apples and hearts whose cuteness was.

The languid line of a keyhole-neckline crepe dress or the masculine/feminine flared, cuffed cotton drill pants paired with a fitted military jacket could have been out of Dietrich's closet (her again!), except that the

designer preferred the more playful, less ambiguous comedienne Carole Lombard as a reference. "Keep things simplest" is Miuccia's new mantra.

Word to the lookbook: one of the most seductive re-creations yet of the glamorous harpies who ruled the pages of Vogue Paris in the heady seventies.

As far as the historical references go, Miuccia's convinced nobody remembers anything anyway, which means that Miu Miu fans will find irresistibly colored clothes in proportions that look sexy and new to them.

"Stylish travel" was the stated theme of Frida Giannini's latest collection, though it could be argued that the concept has been part and parcel of Gucci since its inception. 

Working with a neutral palette of khaki, rust, and army green for day, the designer turned out a waxed cotton trench, sporty silk jumpsuit with elastic waist, and whisper-thin leather biker jacket.

There was a bit of military and a lot of urban cool in the look, which reflected the simplified, back-to-brand-basics approach Giannini has been taking of late. A series of saddle-printed silks smartly nodded to Gucci's rich heritage, as did a chain-strap purse with gold logo based on a design from the seventies.