2020 y la Vida que debe madurar sin perder la inocencia del amor

2020 y la Vida que debe madurar sin perder la inocencia del amor
Que este año lleguemos sanos y salvos al año que viene

lunes, 9 de diciembre de 2013

Con sorna

El sueño es una nube que se aleja, cada vez estoy más despierta.
Bebo un sorbo de agua y, de golpe, como si hubiera bebido un demonio o un hada, como si tuviera puesto un camisón muy largo, muy blanco, muy cerrado y quizás hasta un gorro; es decir, como si fuera una mujer de hace mucho tiempo embalsamada en una alcoba, escucho voces, veo imágenes, reconozco perfumes y sabores (El bosque. La imaginación y el miedo). Salgo de la alcoba, voy hacia las imágenes.

Conectate

Estoy en un palacio muy antiguo, pero no sueño, no estoy dormida; veo, aunque tal vez yo misma sea invisible.

Otro encuentro odioso

Voy escuchando por los corredores: es un día -o una noche- de fiesta en el Palacio. Me alegro porque es de fiesta y no de muerte y sigo caminando, cruzando habitaciones, atando cabos sobre de qué se trata. Nadie me mira ni se sorprende, ahora estoy segura de que soy invisible para ellos y eso me pone bien, me da poder.

domingo, 8 de diciembre de 2013

Tréboles

Perdonar es pecado

El abogado

gente mala

Pruebas más que suficientes

blanqueame essssta

;M;E;L;O; T;R;A;J;E; A; D;I;O;R....

Ese es el avion de lazaro

lombardo

En que trabajabas?

Primicia

Estas por salir

Yo me sentí usado

Estoy presionado

Presenta tus pruebas

Tan obvio

Cretina

Complot

La organización

Su ascenso

Laburo en serio

Esta santa que enhebra hilos blancos para coser un vestidito de fiesta, es ella. Entre sus dedos pasaron los días, comiéndose entre sí. Sus dedos escribieron también cantos de amor, de muerte, de frío. 

Ella estuvo en todas partes, fue un puñado de piedras arrojadas pero además una enorme roca plantada en el desierto. Ahí llegaron los visitantes amorosos. Se pregunta otra vez qué es el amor. No quiere ser moralista ni sabia ni decir ingenuamente que el amor es este vestidito que está cosiendo para su nieta. 

No son los pelos blancos los que le impiden la falsedad, ni ninguna costumbre de no mentir. Es como si naciera recién que quiere saber qué es el amor para llevárselo a la tierra de la noche, o de la nada, cuando muera. Y escribe entonces un largo un inútil tratado para estudiar lo que fue el amor en ella, más allá de su vida amorosa. Antes reflexiona de dónde viene, quién es, ella misma quién es. Extraño no saberlo con certeza. 

Si todo tiene que estar en orden ha pensado muchas veces que si Van Gogh vestido con su traje de viejo de la bolsa, el que solía usar a menudo, llamara a su puerta, no le abriría. Y es porque nació en un prolijo y simétrico pueblo donde los pecados son motas de polvo y la virtud tan solo significa que cada uno ocupe su lugar. Y los hogares son pequeños paraísos organizados y las calles forman manzanas perfectamente cuadradas de cien por cien.

Núnca más

Dice Montaigne en uno de sus muchos ensayos y entre otras muchas cosas quizá más eternas, que “me acontece frecuentemente en las conversaciones alicaídas y deshilvanadas, de pura fórmula, emitir y responder ensueños y torpezas ridículos e indignos de una criatura, o bien mantenerme silencioso con obstinación verdadera, inhábil e incivilmente. 

Mi manera natural de ser es soñadora y contribuye a que dentro de mí mismo me recoja, caracterizándome además una ignorancia absoluta y pueril de algunas cosas de las más comunes”.

Frecuencia dolorosa

Es decir que Montaigne, el gran Montaigne, me da el pie para que hoy no diga nada sino, sencillamente, los ametralle con poesía. Los ametrallo con poesía y mía, que es más duro de sobrellevar, porque, finalmente, ¿Quién no vive hechizado?.

Penalista con canje

Están los objetos que se transforman en pura alegría, como figuras hechas sólo de contornos eléctricos guardadas en la mente para una operación alquímica; está lo que no es siquiera objeto inmaterial sino materia de ángeles, como despedidas en que la tristeza fue tan espléndida que perduró, esa tristeza cercana de la dicha cuando es serena y alta.

La viya del sur

Quien dice adiós con sonidos de seda dice más bien un canto sin olvido ni tregua, dice un recordar para siempre, memoria a la altura de instrumento noble, memoria de la música. 

Entre los muertos no hay hechizos sagrados. La magia resplandece viviente en las operaciones de los magos que despiertan cada mañana a los pájaros de la luz y a las rosas de inventar amor, locura, pasión y ritos extremados, la poción de vino vuelto azul, el veneno de la ilusión de amar, veneno de serpientes del estío. 

Grandes letras eses recostadas en el corazón del sol.

Lo matan

El hechizo se compone de ardor y resplandores, de roces que consiguen una brasa; la muerte está vacía. 

Las letras que componen la familia de palabras de la muerte: morir, muertos y otras, tienen un peso inútil. Lo que vive es lo que cuenta, aun atravesado, destruyéndose; lo que huye, lo que es de nube, vive. Por eso la serpiente que repta sobre un alma parte sus colores en los colores de la sombra o la pena pero inscribe el dolor en esa vida.

Patron básico

La inteligencia es un don, el oído es un don, los ojos son un don.

Pero yo, con mis pobres ojos miopes, he visto -o creído ver- más que muchos cuya visión es aguda como la de un águila

adorable

Sin viajar pueden recogerse piedras preciosas; en cualquier parte hay paisajes de amaneceres y atardeceres y noches alucinadas.

O primo¡¡¡

El dibujo de la sombra de las plantas es un alfabeto que se aprende, y el despuntar de un brote nos enseña a renacer para que aprendamos a ver las cosas desde otro puto de vista y Parecía saber interpretar lo que la moda te impone y desubica en un plano tempero-espacial  muy diferente al que se suele ver hoy en día… somos uno solo y muchos a la vez según el ojo con que lo mires, y trabajo con mi música y mis oídos.

Con el rostro pegado al suelo

Cada lugar es una lección de estética y la belleza se descubre escarbando. Cada lugar es el sitio de aventurarse hasta el fondo del abismo, de ser poeta y comer las migas de la vida y las manzanas de los dioses y de sentir con todas mis personas que por ejemplo el bosque es una de mis personas.

La otra noche

Entonces, quizá, los ojos no son un don si no están llenos del deseo de ver que les aporto, y la inteligencia tampoco lo es si no navega, vate sus alas, vuelve, se entromete.

producto de primer orden rojo

La actris de rojo

Recién comienzo mi rutina roja

Cobramos por robar el vestido rojo

Experimento colorado

Rojo sobre rojo

Tuuu, no tienes nada

Kilometros de historia