
martes, 10 de diciembre de 2013
EL título
No sé que encadenamiento de sucesos, qué magos que manejan hilos oscuros, hace que en este momento en Argentina cada día haya un crimen espantoso, pero también extraño, lleno de misterio, lo que me lleva a leer esas noticias.

Al lado del televisor
Es un gran personaje
Foro de vistas
Susana si puede
En el suelo sin poder respirar
me gusta Sentirla toda
Con el Cuerpo Marcado
Trauma en Puerta
Me aplasta
Me cago en todas las tradiciones
lunes, 9 de diciembre de 2013
Me chupa un dolar
Con sorna
El sueño es una nube que se aleja, cada vez estoy más despierta.
Bebo un sorbo de agua y, de golpe, como si hubiera bebido un demonio o un hada, como si tuviera puesto un camisón muy largo, muy blanco, muy cerrado y quizás hasta un gorro; es decir, como si fuera una mujer de hace mucho tiempo embalsamada en una alcoba, escucho voces, veo imágenes, reconozco perfumes y sabores (El bosque. La imaginación y el miedo). Salgo de la alcoba, voy hacia las imágenes.
Bebo un sorbo de agua y, de golpe, como si hubiera bebido un demonio o un hada, como si tuviera puesto un camisón muy largo, muy blanco, muy cerrado y quizás hasta un gorro; es decir, como si fuera una mujer de hace mucho tiempo embalsamada en una alcoba, escucho voces, veo imágenes, reconozco perfumes y sabores (El bosque. La imaginación y el miedo). Salgo de la alcoba, voy hacia las imágenes.

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Otro encuentro odioso
Voy escuchando por los corredores: es un día -o una noche- de fiesta en el Palacio. Me alegro porque es de fiesta y no de muerte y sigo caminando, cruzando habitaciones, atando cabos sobre de qué se trata.
Nadie me mira ni se sorprende, ahora estoy segura de que soy invisible para ellos y eso me pone bien, me da poder.

domingo, 8 de diciembre de 2013
Laburo en serio
Esta santa que enhebra hilos blancos para coser un vestidito de fiesta, es ella. Entre sus dedos pasaron los días, comiéndose entre sí.
Sus dedos escribieron también cantos de amor, de muerte, de frío.
Ella estuvo en todas partes, fue un puñado de piedras arrojadas pero además una enorme roca plantada en el desierto. Ahí llegaron los visitantes amorosos. Se pregunta otra vez qué es el amor. No quiere ser moralista ni sabia ni decir ingenuamente que el amor es este vestidito que está cosiendo para su nieta.
No son los pelos blancos los que le impiden la falsedad, ni ninguna costumbre de no mentir. Es como si naciera recién que quiere saber qué es el amor para llevárselo a la tierra de la noche, o de la nada, cuando muera. Y escribe entonces un largo un inútil tratado para estudiar lo que fue el amor en ella, más allá de su vida amorosa. Antes reflexiona de dónde viene, quién es, ella misma quién es. Extraño no saberlo con certeza.
Si todo tiene que estar en orden ha pensado muchas veces que si Van Gogh vestido con su traje de viejo de la bolsa, el que solía usar a menudo, llamara a su puerta, no le abriría. Y es porque nació en un prolijo y simétrico pueblo donde los pecados son motas de polvo y la virtud tan solo significa que cada uno ocupe su lugar. Y los hogares son pequeños paraísos organizados y las calles forman manzanas perfectamente cuadradas de cien por cien.




Ella estuvo en todas partes, fue un puñado de piedras arrojadas pero además una enorme roca plantada en el desierto. Ahí llegaron los visitantes amorosos. Se pregunta otra vez qué es el amor. No quiere ser moralista ni sabia ni decir ingenuamente que el amor es este vestidito que está cosiendo para su nieta.
No son los pelos blancos los que le impiden la falsedad, ni ninguna costumbre de no mentir. Es como si naciera recién que quiere saber qué es el amor para llevárselo a la tierra de la noche, o de la nada, cuando muera. Y escribe entonces un largo un inútil tratado para estudiar lo que fue el amor en ella, más allá de su vida amorosa. Antes reflexiona de dónde viene, quién es, ella misma quién es. Extraño no saberlo con certeza.
Si todo tiene que estar en orden ha pensado muchas veces que si Van Gogh vestido con su traje de viejo de la bolsa, el que solía usar a menudo, llamara a su puerta, no le abriría. Y es porque nació en un prolijo y simétrico pueblo donde los pecados son motas de polvo y la virtud tan solo significa que cada uno ocupe su lugar. Y los hogares son pequeños paraísos organizados y las calles forman manzanas perfectamente cuadradas de cien por cien.






Núnca más
Dice Montaigne en uno de sus muchos ensayos y entre otras muchas cosas quizá más eternas, que “me acontece frecuentemente en las conversaciones alicaídas y deshilvanadas, de pura fórmula, emitir y responder ensueños y torpezas ridículos e indignos de una criatura, o bien mantenerme silencioso con obstinación verdadera, inhábil e incivilmente.
Mi manera natural de ser es soñadora y contribuye a que dentro de mí mismo me recoja, caracterizándome además una ignorancia absoluta y pueril de algunas cosas de las más comunes”.
Mi manera natural de ser es soñadora y contribuye a que dentro de mí mismo me recoja, caracterizándome además una ignorancia absoluta y pueril de algunas cosas de las más comunes”.


Frecuencia dolorosa
Penalista con canje
Están los objetos que se transforman en pura alegría, como figuras hechas sólo de contornos eléctricos guardadas en la mente para una operación alquímica; está lo que no es siquiera objeto inmaterial sino materia de ángeles, como despedidas en que la tristeza fue tan espléndida que perduró, esa tristeza cercana de la dicha cuando es serena y alta.

La viya del sur
Quien dice adiós con sonidos de seda dice más bien un canto sin olvido ni tregua, dice un recordar para siempre, memoria a la altura de instrumento noble, memoria de la música.
Entre los muertos no hay hechizos sagrados. La magia resplandece viviente en las operaciones de los magos que despiertan cada mañana a los pájaros de la luz y a las rosas de inventar amor, locura, pasión y ritos extremados, la poción de vino vuelto azul, el veneno de la ilusión de amar, veneno de serpientes del estío.
Grandes letras eses recostadas en el corazón del sol.
Entre los muertos no hay hechizos sagrados. La magia resplandece viviente en las operaciones de los magos que despiertan cada mañana a los pájaros de la luz y a las rosas de inventar amor, locura, pasión y ritos extremados, la poción de vino vuelto azul, el veneno de la ilusión de amar, veneno de serpientes del estío.
Grandes letras eses recostadas en el corazón del sol.

Lo matan
El hechizo se compone de ardor y resplandores, de roces que consiguen una brasa; la muerte está vacía.
Las letras que componen la familia de palabras de la muerte: morir, muertos y otras, tienen un peso inútil. Lo que vive es lo que cuenta, aun atravesado, destruyéndose; lo que huye, lo que es de nube, vive. Por eso la serpiente que repta sobre un alma parte sus colores en los colores de la sombra o la pena pero inscribe el dolor en esa vida.
Las letras que componen la familia de palabras de la muerte: morir, muertos y otras, tienen un peso inútil. Lo que vive es lo que cuenta, aun atravesado, destruyéndose; lo que huye, lo que es de nube, vive. Por eso la serpiente que repta sobre un alma parte sus colores en los colores de la sombra o la pena pero inscribe el dolor en esa vida.


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